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PRIMERA EDICIÓN 2019.-

Consumar N° 73. Llegó el verano y una opción para los chicos son las COLONIAS DE VACACIONES. Qué tener en cuenta?

10 Enero 2019 Publicado en Novedades

Llegan las vacaciones y las familias se organizan para ver cómo reemplazar las horas de escuela con los hijos, el trabajo, y el esparcimiento. Si el bolsillo lo permite, la colonia es una opción muy válida y completa para hacer pasar lindos momentos a los niños. En esta breve nota te resumimos que tener en cuenta a la hora de contratar una colonia. 

Por Dra. María Victoria Lauzzo

Coordinadora de Atención al Consumidor - Cesyac

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INTRODUCCIÓN.

A principios de diciembre terminan las clases, y pareciera ser que se viene el mundo abajo. Familias enteras organizándose el día, las horas, para ver quién se queda con los chicos mientras se analiza si el bolsillo da para enviarlos a una colonia de vacaciones. La mayoría de estos espacios arrancan al mismo día o el siguiente después de terminado el período escolar, pero lo cierto es que las alternativas son muchas y la oferta es tan amplia, completa y competitiva que las familias, en carácter de usuarios de estos servicios de diversión, deporte y entretenimiento, deben tener en cuenta muchos aspectos de este servicio que cumple una función social muy importante, a la vez que se constituyen en una actividad muy rentable para algunos.

Alrededor de las colonias imaginemos que están los clubes, natatorios, consorcios, profes de educación física, guardavidas, transportistas escolares, organizadores de eventos, y todo tipo de servicios de diversión como ser actores circenses, emprendimientos de venta y alquiler de inflables, negocios que proveen artículos y servicios para piletas y entidades deportivas.

En definitiva, la actividad de las colonias es movilizadora de recursos, salarios, organización y también, lo más importante, genera encuentro social y abordaje de las infancias y adolescencias, tan necesario en estos tiempos.

En paralelo a esta introducción, también debemos decir que las colonias son un servicio que se regula, como una actividad más, y que los municipios tienen el poder de habilitación, inspección, control y clausura en caso de ser necesario, sobre los particulares a cargo de las mismas, y también sobre los espacios donde se lleva a cabo.

 

QUÉ TENER EN CUENTA.

Como siempre decimos en defensa del consumidor, cualquier consumo de un bien o utilización de un servicio, debe ser considerado “relación de consumo”, y la materialización de esa relación es el “contrato”, el cual obvio, puede ser escrito o verbal. Puede tener un conjunto de artículos o cláusulas escritas en un papel, o ser un mero formulario de datos, donde figuren las características, necesidades, derechos y obligaciones.

Es decir, como primer apreciación a tener en cuenta, las familias que lleven a sus hijos a una colonia, deben entender que existe un contrato, que hay responsables en la otra parte, y que desde nuestro lugar debemos también exigir determinados requisitos y también cumplir con los requerimientos que se nos hacen.

Antes de “cerrar” en una colonia, como adultos responsables “consumidores” a cargo, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  1. Debemos conocer que todos los actores que intervienen en la relación de consumo son responsables en la prestación de este servicio. En la mayoría de los casos, quienes intervienen en esta relación son 3 actores: el club, la persona o emprendimiento que organiza la colonia, y el transporte que presta el servicio de traslado de niños hacia y desde el lugar. Aquí lo importante a tener en cuenta es que desde el momento que el transporte lleva a nuestros hijos A “la colonia” en general, es decir los actores intervinientes, son solidariamente responsables. Así lo entendemos desde la defensa del consumidor.
  2. Si la colonia se desarrolla en las instalaciones de un club social o deportivo, debemos saber que el Área de Deportes, de Habilitación, o de Acción Social del municipio donde se encuentra enclavado, tiene actuación de habilitación, inspección y control sobre ese predio. Es decir que debemos asesorarnos y tener la información de que el club está habilitado, tiene habilitadas todas las zonas de sus instalaciones, y que el natatorio cuenta también con la aprobación y control del municipio en lo que hace a salubridad y mantenimiento del agua de la pileta.
  3. También a nivel de habilitaciones, asegurarse que el transporte que hace el traslado de los niños se encuentra autorizado por la Municipalidad. En la mayoría de los casos, por no decir todos, el transporte que presta este servicio es el mismo que hace lo mismo en época escolar, y cuentan con las habilitaciones y exigencias iguales para ambos momentos. Cerciorarse que el vehículo y choferes cumplen con ello. Tener en cuenta que siempre, además del conductor, tiene que acompañar un adulto más por lo menos a los niños y adolescentes que se trasladan.
  4. Más allá de que entreguen o no factura o recibo electrónico o en papel constatado en la AFIP por la constancia de comprobante, debemos tener una constancia de pago firmada y aclarada por una persona física, que actúe por si misma o en representación de una empresa, emprendimiento o grupo de personas que organización la colonia, lo cual es de utilidad a la hora de identificar los responsables de la relación de consumo, es decir, quien o quienes son los proveedores.
  5. Otro consejo es guardar cualquier papel, folleto, formulario, nota o detalle de elementos o exigencias que se haya entregado, como así también teléfonos de contacto y direcciones de redes sociales de la colonia. Siempre es necesario saber lo que se ofertó, y que luego se cumplió en la prestación del servicio. Como en la mayoría de los consumos, puede existir publicidad engañosa o cláusulas abusivas.
  6. Saber que a cargo del natatorio debe estar una persona con matrícula o comprobante de ser “guardavida”, y considerar como elemento importante a la hora de decidir a cuál colonia anotar a los chicos, la cantidad de adultos, profes o animadores a cargo de los grupos que se organizan. También se aconseja conocer las edades de agrupamiento, y que cada 10 chicos, por lo menos, haya un adulto.
  7. El lugar tiene que tener todas las medidas de seguridad, en especial matafuego, botiquín de primeros auxilios, servicio de emergencias contratado, y obvio los seguros que cada normativa local le exija para este tipo de servicios, donde la responsabilidad civil a terceros es lo más importante.
  8. El uso del natatorio es un elemento muchas veces de conflicto entre los usuarios habituales y los colonos. En este caso, tener en cuenta esa cuestión, y si en los tiempos de uso por parte de la franja horaria de la colonia coincide con el uso intensivo de los bañistas socios del club o particulares, tener claro que la presencia de los adultos y guardavidas se refuerza o se complementa, y no es la misma.

Estas prerrogativas, son a tener en cuenta más allá del municipio del que estemos hablando. Por ejemplo en Rosario, existe la Ordenanza Nº 6.75/1995 que regula la apertura y condiciones que deben cumplir las colonias de vacaciones en la ciudad, y así Santa Fe, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por decir grandes ciudades, también cuentan con sus normativas para ello.

Lo cierto es que las colonias son espacios privados de acceso al público, y como tales, deben tener medidas de seguridad y cumplir con los requisitos de habilitación, y aunque nuestros hijos no sean socios de ese club o vayan por algunos días, tienen los mismos derechos y obligaciones, y nosotros como responsables, que cualquier otro.

 

PRINCIPALES INCUMPLIMIENTOS.

Habiendo informado y detallado en términos generales cuáles son las reglas a tener en cuenta para contratar una colonia, ahora corresponde analizar los incumplimientos más comunes con los que se encuentran padres y familias a la hora de observar el desarrollo de la colonia.

Decimos esto porque al principio, durante los primeros días, todo parece estar en orden y cumpliendo todos los requisitos, y puede ocurrir que a medida que pasan los días se “relajan” las pautas de organización y prestación del servicio, y se encuentran casos donde bajan la cantidad de profes, se achican las actividades incluidas, se agregan otras no informadas pero básicas y se cobran aportes extras, y todo ello, salvo aclaraciones anticipadas que deben ser informadas ante de “cerrar” el acuerdo, estarían saliendo del compromiso asumido, por lo tanto, incumpliendo el contrato.

El mantenimiento de la pileta es otra queja que se genera mucho en las colonias. El uso de niños, luego de actividades en zonas de césped, tierra, yendo y viniendo decenas y decenas, deteriora la calidad  y limpieza del agua, y su mantenimiento requiere, por lo tanto, mayor inversión de productos químicos para su puesta a punto. También los horarios de inicio y finalización, donde se observa en algunas oportunidades, que se extiende el inicio y se adelanta la terminación de la jornada con tiempos de espera que para los niños es excesivo. Eso también es importante tener en cuenta.

 

OFERTA EXISTENTE.

Hoy en día la oferta es amplia, completa y competitiva como se decía en la introducción. A las piletas o clubes se les suman las colonias públicas que organizan los municipios, y también las colonias sindicales para hijos de los afiliados.

Los costos varían según las prestaciones, distancias, si organiza o no el propio club o sindicato, y en el caso de las colonias públicas municipales, en la mayoría de los casos son gratuitas y permiten el acceso y permanencia de adulto a cargo en otra zona de realización de la colonia.

Uniendo incumplimientos con oferta, es importante informar sobre una modalidad que se está propagando en grandes ciudades y ya están imitando pueblos y comunidades no tan grandes o pequeñas, y son las llamadas “colonias comunitarias” o “colonias en casa”. Si bien son una actividad privada, de carácter íntimo y que no puede intervenir el municipio si ello no significa lucro, no podemos soslayar que organizar un encuentro de varios niños, con adultos a cargo, en una casa que tiene pileta, y que se contrata animadores o payasos para que realicen distintos tipos de actividades con los niños que se agrupan, es una actividad compleja y que debe tener ciertos recaudos.

Desde esta nota resumen aconsejamos no organizar este tipo de grupos, ya que es una responsabilidad y compromiso muy grande el que se asume. Obvio que entendemos que es un actitud que se toma frente a los costos de las colonias y el transporte, y tener los chicos en casa, reunir a 10 amiguitos, con 2 o 3 familiares, y contratar alguien que anime y los “mire” en la pileta, puede ser atractivo desde el punto de vista económica y la fácil organización y disposición, pero insistimos, no deja de ser una gran responsabilidad que sugerimos no asumir.

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