A partir de los datos del Sistema de Canastas de Consumo para Personas Adultas Mayores de la Defensoría del Pueblo, se observa que los haberes jubilatorios perdieron entre un 10% y un 16% frente al aumento del costo de los bienes y servicios necesarios para asegurar condiciones adecuadas de alimentación, vivienda, salud, cuidados, transporte y otros consumos básicos.
El informe elaborado por el Monitor de Derechos compara los valores registrados entre julio de 2025 y julio de 2026 de seis canastas y los contrasta con la evolución de los ingresos previsionales. Allí se expone un cuadro en el que jubilados y jubiladas enfrentan cada vez más dificultades para satisfacer necesidades elementales.
En particular, los Hogares 1 y 4 (los que no afrontan gastos de alquiler ni de medicina prepaga) registraron las mayores variaciones, con el 41,9% y el 43%, respectivamente.

Variación de los principales componentes del gasto
Los datos indican que el aumento diferencial de los servicios esenciales, vivienda, salud y transporte condiciona el acceso efectivo a los derechos y profundiza las situaciones de vulnerabilidad. En ese sentido, los cambios de precios de las categorías que componen la canasta modificaron significativamente la estructura del presupuesto de los hogares.
Por ejemplo, en el caso del Hogar 4 (correspondiente a una mujer sola propietaria de 75 años o más, sin medicina prepaga), los servicios básicos pasaron a representar el 40,2% del gasto total, por encima de la alimentación, que concentra el 28,2%. Al mismo tiempo, entre quienes alquilan, más de la mitad del presupuesto mensual se destina a vivienda, mientras que en los hogares que contratan medicina prepaga la salud constituye la principal erogación.
El fuerte incremento de los servicios públicos y del transporte explica que, en casi todos los hogares representados, la suma de ambos iguala o supera el gasto en alimentos.

Hacer foco en la población adulta mayor en la Ciudad adquiere particular relevancia no solo por las características de vulnerabilidad que atraviesa, sino también porque hoy el 17% de la ciudadanía porteña tiene 65 años o más. Un segmento que, además, presenta una marcada feminización, con alrededor de 160 mujeres por cada 100 varones.
Otro dato destacado es que cerca del 40% de las personas jubiladas accedió al sistema previsional mediante regímenes de moratoria. Tal como se analiza en este trabajo, se trata de un factor relevante para explicar la elevada proporción de haberes situados en torno al mínimo.
La importancia del volumen poblacional de este sector contrasta con el proceso de deterioro que atraviesa.
Accedé al informe completo para conocer más en: file:///C:/Users/usuario/Downloads/condiciones%20de%20bienestar%20y%20acceso%20a%20derechos%20de%20personas%20adultas%20mayores%20en%20la%20ciudad.pdf
