Este 27 de octubre se elije Presidente y Vicepresidente de la Nación para los próximos 4 años. La Argentina se debate entre distintos modelos de país, sin poder todavía acordar las bases de un desarrollo sostenido con algunos elementos de consenso político, económico y social. En esta nota, resumimos los criterios que a entender del Cesyac se deberían tener en cuenta para un acuerdo nacional.-
por Lic. Juan Marcos Aviano
Director Ejecutivo – Cesyac
INTRODUCCION.
Pareciera que en la Argentina cada 4 años volvemos a debatir qué país queremos, qué modelo de desarrollo, con qué acuerdos básicos, y con cuáles áreas estratégicas vamos a despegar del estancamiento económico y el crecimiento de la pobreza.
En nuestro país no hemos logrado, luego de 36 años de democracias ininterrumpidas, sentar las bases de un acuerdo marco donde todos los actores políticos, económicos y sociales nos pongamos a trabajar mancomunadamente, siendo el Estado el rector u organizador de esos basamentos.
Más allá de discutir si queremos un Estado más o menos interventor en la economía, o si profundizamos políticas de promoción industrial vs. especulación financiera, lo cierto es que me convence la noción de que seguimos discutiendo posturas a veces extremas, y no reconocemos que la Argentina es multifacética, federal, con grandes diferencias territoriales, con entramados productivos muy particulares, y con un fuerte tejido social atravesado por la imagen de un Estado presente más allá de las épocas.
Tomando como principio esto, considero que de una vez por todas el próximo gobierno debe propender, desde el primer día de mandato, a lograr un acuerdo nacional básico donde se determinen los planes a seguir no por los próximos 4 años, sino por los siguientes 25 años. Un acuerdo muy amplio, con todos los actores políticos, oficialismos y oposiciones, Estado Nacional y provincias, sectores de la economía argentina y extranjera con inversiones en el país, con el campo y la industria, con la producción y el sector financiero, con los empresarios y los sindicalistas, con las religiones y minorías, con el comercio y los servicios, y con la “promoción de la competencia y la competitividad, y el consumo responsable y sustentable”, como ideas que crucen ese acuerdo visto desde la óptica que nos ocupa desde la asociación: los usuarios y consumidores.
ALGUNAS PROPUESTAS CONSUMERISTAS.
Creemos que el presente y futuro de la Argentina para volver a crecer y desarrollarse de manera integral, inclusiva y federal, debe poner el acento en el consumo, el mercado interno competitivo, y el comercio exterior inteligente.
Nadie niega y no podemos soslayar la importancia de las producciones agropecuarias, los agregados de valor sobre nuestro sector primario, y la necesidad de generación de divisas para que las variables macro de la economía nacional se puedan normalizar y otorgar seguridad jurídica y estabilidad a los inversores, aunque también a los ahorristas y consumidores. Pero tampoco nadie puede negar que el 80% de la economía argentina depende del mercado interno, y que en ese contexto la potenciación del consumo y la promoción de políticas públicas de reactivación y recuperación de los ingresos es fundamental para una nueva etapa de crecimiento.
Necesitamos, a nuestro entender, una serie de medidas que permitan recuperar el poder de compra, sin que ello signifique presión inflacionaria vía demanda.
Necesitamos fabricantes, distribuidores y comerciantes decididos a fomentar relaciones de consumo favorables a la competencia y el precio de referencia, sin que las diferencias territoriales, las distancias o formas de comercialización sean un obstáculo o un abuso para los usuarios y consumidores.
Necesitamos, en definitiva, intervención del Estado fijando pautas claras para todos. Para los inversiones y los consumidores. Para los empresarios y los trabajadores.
Necesitamos, para ser más precisos, un conjunto de medidas simultáneas, las cuales podrían ser, entre otras, las siguientes:
- Modificación del cálculo de movilidad de jubilaciones y pensiones, y todo el esquema de prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentina (SIPA).
- Elevación del salario mínimo, vital y móvil desde enero de 2020 por encima de los $20.000.
- Fijación de precios de referencia por cadena de valor de los productos agroalimentarios, dando intervención para la determinación de los mismos al Observatorio de Precios, con la participación de todos los actores de la cadena.
- Congelamiento de tarifas de servicios públicos por el término de 1 año, período mientras el cual se reformulen los marcos regulatorios, los regímenes tarifarios, y los sistemas de subsidios a la producción, transporte, distribución y consumo de los mismos.
- Redefinición para el año 2021 vía presupuesto nacional, de los esquemas de subsidios estatales para la cadena de servicios públicos.
Claro está que como propuestas, parecen fáciles, y todos preguntarán de dónde sale la plata para hacerlo. Saben qué? Hoy el Estado Nacional tiene presupuestado más de 40 mil millones de pesos para subsidiar a las empresas que están explotando Vaca Muerta. Hoy el Estado Nacional está subsidiando las diferencias diarias entre el precio del dólar oficial y el precio al que se fijaron los valores de gas mayorista en el aumento tarifario vigente desde el 1° de abril. Son compensaciones de miles y miles de millones de pesos que, traducidas a un nuevo esquema de subsidios, aportes privados, y tarifas con regímenes actualizados, se pueden generar los fondos para que las propuestas arriba mencionadas tengan viabilidad económica.
Volvemos al principio de esta nota. No tenemos definido un modelo de país, áreas estratégicas de mediano y largo plazo que vamos a potenciar para el desarrollo, y sólo pareciera que las proyecciones de Vaca Muerta indican números positivos para la economía nacional.
Ninguno otro sector es competitivo y generador de riquezas? El campo sólo genera dólares por la exportación granaría? Dependemos de miles de hectáreas en Neuquén y la Pampa Húmeda argentina?
CONSIDERACIONES FINALES.
Hechas tales preguntas en la parte final del apartado anterior, sólo queda ahora, me parece, responder a ellas con algunos datos actuales que nos deben hacer reflexionar sobre las propuestas que están haciendo los candidatos presidenciales, y sobre la realidad dura que nos toca atravesar:
- 35% de pobreza.
- 11% de desocupación abierta.
- 55% de inflación anual.
- Más de $33.000 para no ser hogar pobre.
- Tasas por arriba del 60%.
- Pérdida de dólares por U$S5.400 desde agosto 2019.
- Cierre de fábricas y comercios.
- Cancelación de inversiones.
- Caída del 13,5% de las ventas en supermercados.
- Y más… más y más.
Podríamos seguir suministrando datos duros de la realidad argentina, pero sería tan sólo repetir lo que mes a mes estamos informando y alertando desde la columna editorial de Consumar, o replicando el reflejo que nos queda de la atención de consumidores y los contactos que nos llegan.
Ahora bien… para contrastar estos datos… qué nos proponen los candidatos?
Tenemos un “Presidente de los Consumidores”?
Los invitamos a que realicen un ejercicio muy fácil y corto. En pocos minutos, tomen las redes sociales, las páginas web, escuchen los spots radiales, o vean los televisivos, y deténganse a analizar si lo que dice cada uno es lo que les pasa. Si cuando cada uno habla, te está hablando a vos… a lo que a vos te ocurre, y si también piensa en colectivo, hablándole a los 40 millones de argentinos.
Cuando termines ese ejercicio, y puedas decir convencido “el que me dijo lo que yo veo, lo que yo vivo, lo que yo siento, y lo que yo quiero, ES ESTE CANDIDATO”, seguramente hayas encontrado el “PRESIDENTE DE LOS CONSUMIDORES”.
Esperamos que el próximo sea eso… y salgamos de esta difícil pero no terminal crisis económica y social.
INFO UTIL.
